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El Perú se está quedando sin hijos

En una entrevista reciente en un programa de streaming, una persona afirmaba haber tenido una experiencia en la sierra peruana con una pareja de padres y su hijo, a partir de lo cual proponía programas de reducción de la natalidad en lo que esta persona consideraba “zonas altamente expuestas”.

Más allá de no entender a qué se refiere esta persona con “zonas altamente expuestas”, es importante tomar en cuenta la responsabilidad que tiene cualquier vocero frente a afirmaciones como estas, que desinforman y no permiten ver los desafíos que como país tenemos frente a los efectos de una crisis del “fertility rate” peruano.

Según el artículo “Perú ante la verdadera crisis de fecundidad: menos barreras, más decisiones” (2025) del Fondo de Población de las Naciones Unidas, nuestro país ha descendido a mínimos históricos de 1.8 hijos por mujer, llegando a 1.5 hijos por mujer en zonas urbanas. El ratio de fertilidad mínimo para que un país no pierda población es de 2.1 hijos por mujer.

Los efectos de esta realidad son alarmantes. Teniendo muchos menos nacimientos hoy, en 15 a 20 años tendremos menos Población Económicamente Activa (PEA) sosteniendo a una población bastante envejecida. Se esperan también grandes cambios en los patrones de consumo, un envejecimiento acelerado y mayor presión fiscal (jubilaciones, pensiones), lo que conlleva a desequilibrios en los sistemas previsionales como la ONP y las AFP. Hablamos de un estancamiento poblacional que es hoy una realidad que debemos afrontar.

Los comunicadores, voceros e influenciadores tienen la obligación de informarse frente a temas críticos como la actual crisis de fecundidad que afrontamos como país. Generar corrientes de opinión fomentando la reducción poblacional frente a una crisis que ya nos tiene contra las cuerdas, va en contra de la generación de políticas públicas que afronten esta problematica. Estamos aún a tiempo de visibilizar este fenómeno poblacional e impulsar, desde la ciudadanía y los diferentes niveles del Estado, acciones que puedan mitigar este estancamiento poblacional que llegó para quedarse.

Luis Eduardo Cisneros Méndez